miércoles, 7 de marzo de 2007
Me gustas cuando callas

Me he trasladado, a partir de ahora podéis encontrarme en www.hilodeariadna.net




Vaya día, es triste mirar por la ventana y ver llover, aunque reconozco que es reconfortante si puedes estar en casa. Me encanta la sensación de escuchar la lluvia estirada en el sofá con un buen libro, después de llegar a casa chorreando... (vaya rollo la moto, creo que te mojas hasta más, si cabe).

En fin, estos días me recuerdan un poco al poema 15 de Pablo Neruda, ese que dice así...

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Por cierto, El Hilo de Ariadna ya lleva 2000 visitas... ¡¡Gracias a todos!!

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viernes, 2 de marzo de 2007
Cómo me pone...(III)

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............................................escucha mientras lees...



Te miro y ya sabes lo que quiero. Sonríes por debajo de la nariz, con ojos brillantes. Se está poniendo el sol y la luz suave que entra por la ventana ilumina toda la habitación con tonos anaranjados. No hace frío, ni calor. Te miro a los ojos, profundamente, sé que puedes ver el calor en mi interior. Sé que tú también me deseas. Me acerco a tu cuello y lo beso, son besos pequeños, suaves, jugosos, que suben hasta tu oreja, la mordisqueo. Siento tu respiración, cada vez más acelerada. Te beso en la boca, un beso profundo, sabroso, entrecortado por nuestra respiración. Me intentas abrazar para llevarme a la cama, pero esta vez soy más rápida que tú. Te ato las manos a la espalda y te siento de nuevo en la silla. Vas a ver como me desnudo sólo para ti.

Con la música que suena desabrocho los ligueros y me quito las medias apoyando el pie entre tus piernas, primero una, luego la otra. Cae un tirante de la camiseta, puedes entrever mis pechos, así que me quito la camiseta para que los veas mejor. Me siento encima tuyo para besarte, siento la presión en tus pantalones mientras intentas desatarte. Es inútil que te resistas, no podrás soltarte. Coges uno de mis pechos con tu boca, y mientras intentas quitarme el sujetador lo lames, lo besas, sabes que me encanta como me chupas los pezones. Sentada encima tuyo, arqueada, con las manos apoyadas en tus piernas, has conseguido bajarme el sujetador con la boca. Besas mi cuello, mis pechos, noto tu ansiedad por no poderme tocar, y me excito.

Desabrocho poco a poco los botones de tu camisa, el pantalón está a punto de explotar. De rodillas desabrocho también el pantalón y por debajo de los boxers noto tu excitación. Te la saco y la cojo con mis manos unos segundos. Está grande, roja, deseando que la chupe. Me la meto en la boca, de la tuya sólo salen suspiros mientras te la como. Subo y bajo, suavemente, me encanta su sabor, te lamo de la base hasta la punta y ahí me entretengo. Mi lengua juega a ponerte cada vez más caliente. Me pides que pare, pero me encanta ver que te gusta como te la chupo. Me quito el resto de la ropa, estoy empapada, excitada, loca por hacerte el amor. Pero aún no es el momento. Me meto un par de dedos en la boca y acaricio mi clítoris, estoy muy mojada, no cuesta nada que entren. Me masturbo delante de ti mientras me pides por favor que te suelte, que ya no puedes más. Te encanta lo que ves, lo sé.

Cuando al fin desato el pañuelo que mantenía tus manos inmóviles éstas van directas a mi culo. Me sientas encima tuyo, te levantas y me apoyas contra la pared. Me la metes como si fuera lo último que fueras a hacer y me embistes contra la pared. La siento enorme dentro de mí, me encanta sentirla hasta el fondo, no paras de decirme cuanto te gusta hasta que me corro y los gritos de placer hacen que aún te excites más y más. Me estiras en la cama, boca abajo, a cuatro patas, la metes sin problema, estoy empapada, oigo tus suspiros acompasados a cada arremetida, a cada vez que entras en mí, me encanta sentir como entra y sale contínuamente. Una de tus manos busca ávidamente mi clítoris y lo acaricia, vas a volverme loca otra vez.

Te das la vuelta, estirado y me haces poner encima tuyo. Ahora yo domino la situación. Me muevo, arriba y abajo, en círculos, mientras acaricias mis pechos. Estás a punto de correrte y yo voy a tener mi segundo orgasmo. No puedo más, chupas mis pezones tensos. Y de repente siento que vas a correrte, me excita tanto que me corro y grito de placer mientras siento tu semen recorriendo mi interior. Los orgasmos son eternos, podríamos quedarnos así los próximos cien años?
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miércoles, 21 de febrero de 2007
Algo de Arte

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Me gusta descubrir cada día las nuevas posibilidades que ofrece la red, especialmente en temas culturales. Ya hablé hace un tiempo del Net.Art, de como arte y literatura se adaptaban a las nuevas plataformas de la información y la comunicación. Y sin embargo sigo prefiriendo ir a una exposición, no es que sea mejor, ni peor, me gusta más. Por eso hoy voy a dejar aquí algunas obras que por una cosa o por otra, me han llegado. (Clic encima para agrandar las imágenes)




Estos elefantes quizás no tengan nada de especial,
pero no puedo dejar de mirarlos...





Por otro lado, ayer fue el cumpleaños de mi amiga Diana. Estudia Bellas Artes, y seguro que acaba este año (:P). En un momento determinado me regaló un par de cuadritos que me encantaría compartir...



Este llegó en un momento
extraño para las dos...




Y este, no sé, yo le llamo "comepiedras"
porque Diana me dijo que simbolizaba
todo aquello que nos dicen y nos tragamos.
Está encima de la tele,
para recordármelo cada día...


Y por supuesto, no podía fallar la sangre. En mi familia de pintores, el último eslabón de la cadena es Paco, que tiene un blog con algunas de sus obras. Tengo muchas preferidas, pero quizás estas dos me llegan más que otras...



Esta significa mucho
para toda la familia, en
especial para él, que fue
como una premonición...


Y esta, pues la verdad,
me remueve algo
muy dentro,
en el fondo.



Y la última para acabar es esta, que representa exactamente lo que se ve. Otra vez esa sensación, tan agradable y tan visceral...

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martes, 20 de febrero de 2007
Como el Ave Fénix

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Después de un día de bajón tiene que venir uno de subida. Tengo la suerte de tener gente a mi alrededor que aparece en el momento más adecuado, cuando los necesitas, y hasta cuando pides que no vengan, que no hace falta, ahí están. Son las personas que sabes que no te van a fallar nunca, por muy negro que esté todo, son esas personas que dan apoyo incondicional y que ponen el hombro siempre que lo necesitas. Gracias.

Pero hoy, además, me he encontrado con una persona que siempre ha estado ahí, aunque de esas que están sin estar, un poco del grupo de los raros, como yo. Ha sido un café de lo más interesante, me ha ayudado a abrir más los ojos y a confiar más en mi intuición, en mis decisiones y en lo que está por venir. Y esta es la conclusión:

He muerto y he resucitado.
Con mis cenizas un árbol he plantado,
su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado.
He roto todos mis poemas,
los de tristezas y de penas,
lo he pensado y hoy sin dudar vuelvo a tu lado.
Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.
Ya no persigo sueños rotos,
los he cosido con el hilo de tus ojos,
y te he cantado al son de acordes aún no inventados.
Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.
Ayúdame y te habré ayudado,
que hoy he soñado en otra vida,
en otro mundo, pero a tu lado.

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lunes, 19 de febrero de 2007
Un día nefasto

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Todo el mundo siente que tiene días fastos y días nefastos. Según diversos calendarios (hebreo, romano e incluso azteca) los hombres tenían estos dos tipos de días, que pertenecían, por supuesto, a los dioses. En los días fastos los hombres se podían dedicar a trabajar y a sus propios asuntos, mientras que en los nefastos antes estaban los deberes para con los dioses que los intereses de los hombres y quien se los saltaba desatendiendo sus deberes para con ellos por atender a sus cosas, había de contar con que no le saldría bien lo que hiciera en ese día.

Pues bien, hoy tengo un día de esos en los que siento que no he llegado a tiempo a ningún lado, un día en que no encajo con nadie, de esos en los que a pesar del espléndido sol que hace, me metería en la cama y no saldría hasta mañana, de esos en los que no entiendes qué estás haciendo, de esos en los que algunos recuerdos del pasado y otras decisiones de futuro me atormentan, de esos en los que desaparecería de la Tierra, de esos en los que me planteo si éste es el camino correcto y qué me deparará el futuro, de esos en que coges el coche y te vas, no sabes dónde.

Y eso he hecho, coger el coche, poner la música bien alta y conducir hasta donde me han llevado los dioses. Y me han llevado a ver el mar, ese que inspira y relaja, ese que ayuda a desconectar de todo y de todos, ese que te lleva hasta donde tú quieras ir, o hasta donde te dejes llevar. Y entonces he dejado que las lágrimas corrieran por mis mejillas hasta la arena. A ella no le importa, son sólo unas gotas más. Estaba sola, enmedio de la playa, llorando sin un motivo concreto, o por un montón de motivos, quién sabe. Y así me he quedado un buen rato, dejando que el sol me calentara, mirando el mar, escuchando su voz y sintiendo como el viento revolvía mi pelo y secaba mis ojos, poco a poco.

Hoy debe ser un día nefasto.

Escuchando... Enya (portrait)

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viernes, 16 de febrero de 2007
Cómo me pone...(II)

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Hacer el amor puede ser una de las cosas más dulces y placenteras de la vida. Por eso es importante que cada vez sea diferente, y la diferencia puede empezar por los previos. Las mujeres tenemos un potencial sexual en la mente bastante desarrollado, las fantasías sexuales pueden producir orgasmos por ellas mismas, así que todo aquello que genere pensamientos eróticos es un buen principio. Una conversación abierta sobre sexo con tu pareja, un juego o una película son buenas opciones para ir caldeando el ambiente.

La película Lust the Good Girl se puede descargar gratis y, al contrario que la "Primera película erótica para mujeres" de Conrad Son, ésta sí ha sido calificada como película erótica para mujeres heterosexuales. No es la obra maestra del cine erótico, pero es un buen principio.

Un baile también es divertido, y puede llegar a ser muy romántico o incluso excitante. Las mujeres ya tenemos asumido que estamos jodidas por Disney, así que inevitablemente relacionamos los bailes con el romanticismo, pero no sólo eso, un baile puede ser muy erótico, y si además de movimientos contorneantes vas perdiendo la ropa por el camino...

En la línea de los pensamientos eróticos van los relatos. En la página Relatos Marqueze se encuentran algunos de los mejores que he leído. La sugestión es a veces la mejor arma.

Y bueno, qué decir de los juguetitos... Son uno de los mejores inventos desde la rueda. Sola o acompañada, un dildo, un vibrador, de cualquier forma o tamaño dan mucho juego (y ahora que los hay de tacto natural ni te cuento), un lubricante o un aceite aromático bien puesto masajea o da sabor haciendo que cualquier placer que ya lo sea de por sí, sea algo mucho más jugoso... Y la revolución: los anillos de pene. Esos que se colocan en la base y vibran, hacen que vibre todo el pene y además estimulan el clítoris. I-rre-sis-ti-ble!!!

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lunes, 12 de febrero de 2007
Cómo me pone...

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Los hay tímidos, los hay lanzados, los hay apasionados, los hay aburridos, los hay experimentados y los hay primerizos. Hay muchos tipos de hombre debajo de una sábana, pero no todos ellos saben lo que realmente excita a una mujer. La "química" que exista entre las dos personas es fundamental, que alguien "te ponga" con sólo mirarte, tocarte o besarte es lo máximo que se puede pedir, pero hay más formas de excitar a una mujer, casi infinitas.

Hay cosas muy comunes, como los besos y caricias, que se pueden dar en cualquier parte del cuerpo, por recóndita que sea. De hecho, ésas son las mejores, detrás del cuello, en la cadera, detrás de las rodillas, en los tobillos... es una buena forma de empezar. No hay que ir rápido (a no ser que sea una situación de urgencia, ya me entendéis...) y sobre todo, no hay que ir directamente al quid de la cuestión.

Los pechos son un buen segundo paso, lamerlos, besarlos,... empezar por los lados antes de llegar a los pezones, y una vez ahí hay diferentes tácticas muy recomendables. Hay que saber que muchas mujeres sienten que el clítoris y los pechos están íntimamente conectados y en ellos se concentran las sensaciones eróticas con mucha rapidez, así que hay que hacerlo bien. Tomar con las manos ambos pechos, poner el pezón entre el índice y el pulgar y frotarlo suavemente ya es un buen comienzo, pero el mayor placer lo da la lengua. Recorrer con la lengua el contorno del pezón para luego meterlo en la boca, saboreando, succionando poco a poco, jugando con él, ahora el otro, y el placer va en aumento...

Puede que haya llegado el momento de dar un paso más, besos, sensuales, húmedos y calientes recorren el cuerpo desde el cuello, la cintura, el hueso de la cadera hasta las ingles. Una vez ahí, hay que recrearse, besar los labios, saborear las diferentes texturas y poco a poco empezar a pasear la lengua, que no hace falta que está dura, mejor al contrario. Primero suave, por toda la zona, todo está extremadamente sensible, así que cualquier pequeño roce es tremendamente excitante. Toda la boca juega un papel importante, comerse un coño tiene que implicar eso, sentir que te lo están comiendo, cualquier movimiento, de succión o lametón tiene que ser absoluto. Luego es necesario encontrar el clítoris y empezar a jugar con él, dando vueltas con la lengua, lamiéndolo y viendo como el cuerpo se arquea de placer, mientras los dedos entran en la vagina y, hacia delante, tocan el punto G mientras el clítoris sigue estimulado por la lengua, ávida, sorbiendo o lamiendo...

Hasta aquí tres cosas para ir caldeando el ambiente. Pero habrá más, hay preparados posts de: previos, juguetes, innovaciones, películas y otros estimulantes. Próximamente en El Hilo de Ariadna.

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viernes, 2 de febrero de 2007
Mitología para un mundo lógico

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Borges solía decir -reivindicando el símbolo del laberinto sobre el que tanto gustaba discurrir y, por supuesto, no hablaba del país sino de cuestiones más generales- que si había un laberinto, entonces el hombre estaba salvado pues el laberinto era garantía de arquitectura, en franca oposición al caos. Y esta preferencia borgiana por el laberinto se sostenía aun sin importar si en su centro se hallare el cielo o el infierno.

Pues vaya arquitectura la del laberinto nacional y pocas dudas sobre lo que se hallará en su centro... Pero contradiciendo al maestro indiscutible de las letras, aunque no de las ideas políticas: cuán fértil se nos presenta el caos si se lo mira desde el desértico laberinto del cual -como sociedad, como Nación, si no es mucho pedir- habrá que desmontar la lógica para encontrar la salida.

Cuenta el mito que el hilo que Ariadna, hija de Minos -Rey de Creta-, entregó a Teseo, héroe ateniense, fue lo que le permitió a éste desandar el vasto laberinto del cual nadie había salido con vida y aun salvar a otros, una vez que acabó con el Minotauro que exigía el sacrificio de los mejores jóvenes atenienses, cada nueve años.

Nótese que para montar el escenario trágico fue necesario un Minotauro, monstruo mitológico que exige inhumanos tributos; un Rey de Creta que manda construir el laberinto, coloca en el centro al monstruo y pone como condición para aplacar su furia periódicos sacrificios humanos y un Dédalo, artista diligente que brinda arquitectura a la pesadilla. Personajes centrales del relato mítico a los que la antipatía popular, la necesidad de figuras heroicas, el gusto por las historias de amor o simplemente la memoria selectiva (eufemismo de la desmemoria) han relegado al olvido, poniendo en el foco a Ariadna y a Teseo.

¿Y qué hay del hilo, también injustamente relegado? Algunos escépticos podrán objetar que un ovillo de hilo no justificaría estas líneas y a ellos se les podría responder desde ciertas teorías sobre el relato y hablarles del valor de los objetos en la dinámica de las acciones, los personajes y las transfiguraciones. Se sabe que los relatos son la historia de una transformación: ni Minos, ni Dédalo, ni Ariadna, ni Teseo, ni el Minotauro, ni el laberinto, ni el ovillo de hilo son, al finalizar el relato, lo que eran en el comienzo. La valentía de Teseo y el recurso del hilo hicieron la diferencia. Pero la valentía de Teseo sin el hilo, acaso equivaliese a un nuevo sacrifico de atenienses ante el Minotauro.

El hilo. Un hilo que siendo ovillo tenga un extremo, la punta del ovillo, un lugar desde donde comenzar. La punta de ovillo que permita ingresar en el laberinto y salir a buen seguro haciendo un ovillo nuevo. No se omitirá recordar que el joven Teseo llevaba también una espada. Por si acaso.
Claudia Marcela Segretin
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