lunes, 16 de abril de 2007
El Suave Susurro de la Pobreza

Me he trasladado, a partir de ahora podéis encontrarme en www.hilodeariadna.net

Según Marcuse "Cada ser humano es producto de una inversión social; inversión en forma de alimentación, de cuidados médicos, de educación, de escolaridad. Esta inversión representa el costo social, el costo del hombre".

Pueden ser muchos los factores que intervengan en el itinerario del transeúnte, unos de tipo personal como las enfermedades físicas o mentales y otras de tipo estructural como la limitada política de vivienda, los procesos salvajes de la urbanización, la insuficiente política de empleo, etc. Unidos los factores personales y sociales se produce una progresiva fragilización del individuo, llegando muchas veces a una situación de total abandono y desestructuración, dependiendo en el mejor de los casos de las instituciones benéficas para poder subsistir. Las personas sin techo o transeúntes son un problema social presente en todas las sociedades y en todos los momentos históricos.

Leo en Porsilasmoscas.net el artículo que da nombre a este post y que con el permiso de Daniel voy a transcribir en alguna de sus partes porque creo que no podría definirse mejor:

"Entre unos cartones, a las puertas de una de esas salas de cine viejas, frías y sin embargo acogedoras que han sido desmanteladas por la impersonalidad de los multicines, duerme un sin techo. En plena Gran Vía de Madrid pasa tan inadvertido como los turistas, entre otras cosas porque parece que duerme en su escondite, parapetado y sin hacer ruido, entre cartones viejos de la película Alatriste. Ya es casualidad.

En frente hay otro, y más arriba, una mujer morena como el hollín (o quizás de hollín), comparte acera sentada y con las piernas estiradas con otro vagabundo del desarrollo delante de una gran tienda de ropa a precios populares, de la hecha en China. Y muchos más, por todas partes, que enturbian paseos de domingo y amargan por segundos las compras incontroladas.

Los madrileños se quejan del aumento de la pobreza en el distrito Centro, con más indigentes y más prostitutas que nunca. Muy cerca, en Lavapiés, los vecinos protestan por la droga, la delincuencia… El caso es extrapolable a muchas capitales más. Son los desheredados de siempre, la chusma que apesta en los ayuntamientos y gobiernos. Los que no le importan a nadie, y a muy pocos en realidad de quienes decimos que nos importan.

Cada noche duermen 691 personas en las calles de Madrid, según el Ayuntamiento, aunque los centros de acogida no llegan al 90% de ocupación. Otras estimaciones, quizás más realistas, los cifran en 2.000, llegando las personas que no tienen donde caerse muertas (pero que no duermen en plazas) a las 4.000 o las 6.000, abanderando la representación nacional, de 30.000 seres humanos como tú y como yo. Dicen que los sin techo, los pobres y parias, huyen del centro hacia la periferia."

Ante esta situación, me entero a través del Stralunato de Jacinto que en Toronto, un estudiante del Ontario College of Art & Design, Mark Daye, ha lanzado a las calles un grito en forma de carteles que, repartidos por la ciudad, advierten a los ciudadanos de esa realidad camuflada ya en su diaria rutina.

Los carteles imitan el aspecto de las señales oficiales de la ciudad y en sus mensajes se ofrecen datos locales sobre el problema de los sin techo o recomendaciones no exentas de cierta ironía, como la de mantener limpias las calles porque hay gente que duerme en ellas o llevar dinero suelto en el bolsillo para dar unas monedas a quienes andan mendigando.

A las autoridades, por supuesto, no les ha hecho mucha gracia la ocurrencia. Pero Daye asegura estar recibiendo gran cantidad de mensajes, que confirman la buena respuesta ciudadana a su campaña.

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2 Comments:
Anonymous vicente opina que...
Los indigentes son el culo de nuestra sociedad y un problema a esconder para nuestros politicos y para todos en general.Para no tocar la caca se utiliza papel higienico, en este caso el olvido y el apartamiento de donde se pueda ver y sentir.

Anonymous Daniel Basteiro opina que...
Todo el permiso del mundo. Me alegro de que tambien tú reflexiones sobre el tema. Saludos.